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Conversando con Máximo Pacheco

en Artículos 19 abril, 2021

Por Teresa Lema G.
Socia del Club del Libro Jaime Mendoza

Aunque son diversas las áreas que te interesan, tu recorrido parece haberse dirigido irremediablemente a la Literatura. ¿Qué encuentras en el acto de escribir que te atrae tanto?

Escribo entre otras muchas cosas que hago. No me dedico a la escritura si no en muy raras ocasiones. Mi última novela la hice el 2014. Y cuando lo hago me dedico a ello por periodos muy cortos de tiempo; nunca he escrito una obra en un plazo mayor a  dos o tres meses.

Más que la escritura me atraen muchas otras cosas, como las actividades manuales por ejemplo (plomería, electricidad, albañilería, carpintería, soldadura) he trabajado como arqueólogo, guía de turismo de aventura, agricultor y granjero, y leo más historia y antropología que literatura. La escritura (o la creación literaria) no me atrae, me persigue, está siempre en mi cabeza. Podría decirse que soy un fantaseador permanente. Como dijo alguna vez Alberto Moravia “uno nace novelista y se convierte en escritor” entendiendo novelista por fabulista. Para librarse de esas criaturas mentales que te obsesionan, llega el momento de escribirlas y olvidarlas.

Aparte de narrador, eres también poeta, aunque se conoce menos esa faceta de tu producción. En algún artículo sobre tu obra, dices “En literatura puedes decir: ‘Y la piedra voló’, y la piedra vuela.”  Ese poder creador del lenguaje literario ¿se plasma mejor, o quizás de otra manera, en la poesía?

He escrito más poesía que novela. Escribía poemas desde muy joven. He publicado algunos cuantos poemarios en ediciones artesanales. Pero ya no escribo poesía desde hace muchos años. Ya no siento la necesidad de hacerlo. Para mí la poesía y la prosa son más  menos lo mismo. Quizás soy más poeta que novelista, la poesía es más automática y la prosa tiene que trabajarse, implica un esfuerzo técnico el armar un relato y ponerlo por escrito. Pero he escrito también teatro y guiones cinematográficos y también ensayo, en fin… he hecho de todo. Y en cuanto a las piedras que vuelan en el mundo de la literatura: sí… el escritor, en su mundo, es un demiurgo en el sentido platónico.

Entre tus pasiones, está ciertamente la Historia. ¿La Historia de Bolivia? De Sucre? ¿ Tienes predilección por alguna época en especial?

Me interesa la historia en general y sobre todo la de Sucre, ni tanto la historia política, si no la historia del cuerpo, la historia de las mentalidades, esas cosas. Como historiador me he dedicado a la colonia temprana y como novelista he hecho algunos intentos de hacer novela histórica.

Se vuelca tu creatividad también hacia la pintura. ¿Qué expresas en la pintura que no puedas expresar con palabras? ¿Estás de acuerdo con esa frase: ¿Una imagen vale mil palabras?

Pinto desde muy niño, quizás desde antes de que supiera leer o escribir dibujaba ya. He pintado paisajes urbanos y también personas y cuadros abstractos, en fin, no tengo una temática definida. Pintar es algo que hago a veces por encargo. La pintura me ha acompañado toda mi vida, nunca he dejado de pintar y siempre he vendido o regalado mis cuadros. Para mí  pintar es algo tan natural como hablar o mirar. Nunca he querido ser un pintor profesional o dedicarme íntegramente a la pintura. ¿Una imagen vale más que mil  palabras? Sí, pero también una palabra vale más que mil imágenes.

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